Turismo médico: cuando una necesidad dental lleva al paciente a cruzar fronteras
Hay
viajes que comienzan con una reserva de hotel. Otros, con una necesidad de
salud.
Un
tratamiento dental, una rehabilitación oral o un procedimiento cuyo costo
resulta elevado en el país de residencia pueden llevar a una persona a buscar
alternativas fuera de sus fronteras. Cuando ocurre, el viaje adquiere una
particularidad: la atención médica es el motivo del desplazamiento, pero
alrededor de ella también se mueve una cadena de servicios.
Transporte,
alojamiento, alimentación y otros gastos pueden terminar formando parte de una
experiencia que conecta directamente la salud con la actividad turística.
México aprovecha su extensa frontera con Estados Unidos; Costa Rica ha incorporado la odontología dentro de su oferta de turismo médico. En Colombia, la atención de pacientes internacionales forma parte de una oferta de servicios especializados, mientras que Perú tiene en Tacna un caso especialmente visible por el flujo de visitantes procedentes de Chile.
En esta
nueva entrega de Ando Conociendo, seguimos estas cuatro experiencias
para entender qué hay detrás de una modalidad de viaje que crece en distintos
mercados, aunque todavía presenta un desafío: medir con precisión cuánto
representa específicamente la atención odontológica internacional.
Cuando el tratamiento también genera un viaje
La
decisión puede comenzar con una cotización.
El
paciente compara costos, disponibilidad, especialistas, tiempos de atención y
condiciones del tratamiento. Si encuentra una alternativa atractiva en otro
país, aparecen nuevas variables: el desplazamiento, el alojamiento y el tiempo
que deberá permanecer en el destino.
La
odontología resulta especialmente interesante porque algunos procedimientos
requieren varias sesiones o controles posteriores. Eso puede convertir una
consulta en una estancia de varios días o incluso en viajes sucesivos.
Pero hay
una precisión importante.
No todo extranjero que recibe atención odontológica en otro país es necesariamente un turista médico. Las estadísticas disponibles no siempre permiten identificar cuál fue el motivo principal de cada desplazamiento.
Por eso,
más que buscar una cifra espectacular sobre el tamaño del llamado turismo
dental, resulta más útil observar dónde existe una demanda concreta y cómo los
destinos están respondiendo a ella.
México: cuando la frontera se convierte en ruta hacia el dentista
México
ofrece uno de los ejemplos más claros de movilidad internacional por motivos de
salud.
La
geografía juega a su favor: para muchos residentes de Estados Unidos,
especialmente en los estados fronterizos, acceder a servicios médicos y
odontológicos en México significa recorrer una distancia relativamente corta.
El propio
CDC de Estados Unidos señala que muchos residentes estadounidenses viajan
a México para recibir servicios de salud, principalmente atención dental,
cirugía estética y atención oftalmológica. El organismo identifica tanto
ciudades del norte mexicano como destinos como Cancún, Guadalajara, Mérida,
Ciudad de México y Monterrey.
La
fórmula mexicana combina varios elementos: proximidad, diferencia de costos,
oferta profesional y facilidad de desplazamiento.
Pero el
caso mexicano también introduce una advertencia que no debería pasar
inadvertida.
El
turismo médico no significa que cualquier servicio dirigido al extranjero sea
automáticamente seguro. El CDC recomienda a quienes consideran viajar a México
para recibir procedimientos médicos verificar las credenciales de los
profesionales y de las instalaciones, además de consultar previamente con un
profesional de salud en Estados Unidos.
El precio puede atraer al paciente. La seguridad es la que construye la confianza.
Costa Rica: la odontología dentro de una oferta médica internacional
Costa Rica
plantea un modelo diferente.
El país
no depende de una frontera terrestre con Estados Unidos para captar pacientes.
Su estrategia pasa por desarrollar una oferta de servicios médicos orientada al
mercado internacional.
La
agencia oficial de promoción comercial PROCOMER incluye actualmente el
turismo médico dentro de su oferta exportable y menciona expresamente odontología,
cardiología, oftalmología y cirugías estéticas, reconstructivas y bariátricas,
entre otras especialidades. La información de PROCOMER utiliza datos del Banco
Central de Costa Rica correspondientes a 2025.
La diferencia es importante.
La odontología no aparece como una actividad aislada, sino como parte de una oferta más amplia de servicios médicos.
Esto
permite entender que un destino puede competir no solamente por el precio de un
tratamiento, sino también por la calidad de sus servicios, la infraestructura y
la confianza que consigue transmitir al paciente internacional.
Costa
Rica demuestra cómo la atención médica puede integrarse a una estrategia de exportación
de servicios.
Colombia: salud especializada que busca pacientes internacionales
Colombia
ofrece un tercer escenario.
El país
cuenta con una importante actividad turística internacional y, paralelamente,
ha desarrollado una oferta de servicios médicos dirigida a pacientes
extranjeros.
ProColombia
identifica la odontología entre las especialidades que forman parte de
la oferta colombiana para pacientes internacionales, junto con otras áreas como
oftalmología, cardiología y oncología. La entidad destaca además factores como
infraestructura, servicios especializados y capacidad médica.
La
estrategia colombiana no se limita a promocionar tratamientos.
También
busca posicionar sus instituciones médicas frente a aseguradoras y compradores
internacionales. En 2021, por ejemplo, ProColombia organizó una gira para que
aseguradoras del Caribe conocieran clínicas de Cali, Medellín y Bogotá y
evaluaran oportunidades para pacientes extranjeros.
Aquí aparece una diferencia con el caso fronterizo mexicano:
la distancia deja de ser el principal argumento y adquieren mayor peso la especialización, la infraestructura y la capacidad del destino para atender al paciente internacional.
Perú: una frontera que ya funciona y una capital que puede mirar más lejos
Para
encontrar este fenómeno en Perú no es necesario mirar únicamente a Lima.
Hay que
mirar primero hacia el sur.
Tacna
La ciudad
mantiene una relación económica y turística muy estrecha con el norte de Chile.
Compras, gastronomía, servicios y atención médica forman parte de los motivos
que atraen a los visitantes.
En mayo
de 2025, la Agencia Andina informó que durante 2024 ingresaron por el Puesto de
Control Fronterizo Santa Rosa 1.095.296 turistas extranjeros, de los
cuales alrededor de 850.000 fueron ciudadanos chilenos. La misma
información señala que los visitantes llegan por diferentes motivos y que entre
los servicios que buscan se encuentra la atención médica.
La
atención odontológica aparece de manera más concreta en la cobertura de 2025.
Andina señala que los visitantes chilenos acuden a Tacna, entre otras razones,
por los costos de servicios de salud, particularmente odontología y
oftalmología.
En
septiembre de 2025, la misma agencia informó que Tacna esperaba recibir cerca
de 27.000 turistas chilenos durante un feriado largo y volvió a
mencionar los servicios médicos, entre ellos odontología y oftalmología, dentro
de la oferta que encuentran los visitantes.
Y existe
un dato todavía más reciente para dimensionar el corredor.
Según
información presentada por PROMPERÚ en enero de 2026, durante 2025 ingresaron
al Perú 690.000 ciudadanos chilenos, de los cuales 500.000 cruzaron
por el Complejo Fronterizo Santa Rosa de Tacna.
Pero hay que hacer una distinción fundamental:
Esos 500.000 visitantes no son turistas médicos.
El dato permite dimensionar el flujo fronterizo sobre el que se desarrolla esta actividad, pero no medir cuántas personas cruzaron específicamente para recibir atención odontológica.
Tacna: salud, compras y gastronomía en un mismo viaje
El caso
de Tacna resulta interesante precisamente porque las motivaciones pueden
mezclarse.
Una
persona puede cruzar la frontera principalmente para comprar y aprovechar para
realizarse un tratamiento dental.
Otra
puede viajar específicamente por atención médica y aprovechar su estancia para
consumir otros servicios.
Esto dificulta
separar estadísticamente al turista médico del resto de visitantes.
En 2023,
la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) señaló que el turismo médico en Perú
todavía era incipiente y que los tratamientos odontológicos tenían un peso
importante, especialmente en la frontera sur. La entidad estimó entonces un
flujo de cerca de 50.000 chilenos al año por tratamientos odontológicos,
aunque reconoció que no existían cifras exactas para cuantificar el fenómeno.
Por
tratarse de una estimación sectorial de 2023, no la utilizaremos como una
cifra actual del mercado.
Sí
resulta relevante como antecedente: hace algunos años el propio sector
turístico ya identificaba la odontología como uno de los componentes del
turismo médico en Tacna.
Las evidencias de 2025 muestran que los servicios odontológicos continúan formando parte de la oferta que atrae visitantes chilenos.
Lima: la posibilidad de mirar más allá de la frontera
Pero Tacna
no representa todo el mercado peruano.
Lima
juega otra partida.
La
capital concentra una mayor oferta de clínicas, especialistas y servicios
médicos, además de contar con la principal conexión aérea internacional del
país.
Eso le
proporciona una ventaja diferente: puede aspirar a atender a pacientes que no
necesariamente provienen de un país vecino.
De hecho,
ya en 2023 CANATUR señalaba a Lima como el segundo punto de interés después
de Tacna dentro del turismo médico odontológico peruano, mencionando la
llegada de ciudadanos estadounidenses y peruanos residentes en Estados Unidos
para recibir tratamientos dentales.
Sin
embargo, debemos mantener la misma cautela.
Tener
establecimientos que atienden pacientes extranjeros no demuestra por sí solo
que Lima tenga una industria consolidada de turismo médico.
Lo que sí podemos señalar es que la capital reúne condiciones diferentes a las de Tacna: conectividad aérea internacional, concentración de servicios especializados y una mayor capacidad para recibir pacientes que llegan desde mercados más alejados.
La
diferencia es clara:
Tacna
tiene como ventaja la cercanía y el flujo fronterizo con Chile. Lima tiene como
ventaja la conectividad internacional y una mayor concentración de servicios
especializados.
La
pregunta que todavía necesita una respuesta estadística es otra:
¿Cuántos
extranjeros llegan específicamente a Lima para recibir tratamientos
odontológicos?
Hoy no
contamos con una cifra oficial suficientemente desagregada para responderla con
precisión.
Y es mejor reconocer ese vacío que convertir estimaciones comerciales en estadísticas nacionales.
El precio puede abrir la puerta, pero no debería ser toda la propuesta
El costo
aparece como uno de los factores que pueden impulsar a un paciente a buscar
atención fuera de su país.
Pero una
persona que cruza una frontera para recibir atención odontológica no está
comprando solamente un precio.
También
está confiando su salud a un profesional que se encuentra lejos de su lugar de
residencia.
Por eso
entran en juego otros factores:
formación
profesional, habilitación, tecnología, diagnóstico, información clara,
seguridad y seguimiento posterior.
Un tratamiento aparentemente económico puede dejar de serlo si requiere varios viajes, alojamiento adicional o atención posterior.
Y existe
una diferencia fundamental respecto de un viaje convencional.
Cuando
termina una visita turística, el viajero vuelve a casa.
Cuando
termina un tratamiento médico, la atención puede no haber terminado.
El desafío que comienza después del consultorio
La
continuidad de la atención es uno de los grandes retos del turismo médico.
¿Qué
ocurre si el paciente necesita un control después de regresar a su país?
¿Quién
atiende una complicación?
¿Existe
coordinación con un profesional de su ciudad de residencia?
Estas
preguntas son especialmente importantes en tratamientos odontológicos que
requieren varias etapas.
Por eso,
para un destino que quiera desarrollar este mercado, atraer pacientes debería
ser solamente una parte de la estrategia.
La otra
es construir confianza antes, durante y después del tratamiento.
Un mercado que todavía necesita mejores estadísticas
Aquí
encontramos uno de los aspectos más interesantes de esta actividad.
El
turismo internacional cuenta con sistemas estadísticos consolidados.
El
turismo médico tiene una medición mucho más limitada.
Y cuando
intentamos aislar específicamente la atención odontológica, la información se
vuelve todavía más fragmentada.
Existen
estimaciones de asociaciones, investigaciones académicas, registros de
establecimientos y datos generales de turismo.
Pero eso
no equivale a disponer de una estadística nacional sobre turismo odontológico.
Por eso,
cifras comerciales o estimaciones de clínicas no deberían utilizarse para
afirmar que un país recibe determinado número de pacientes internacionales.
La ausencia de una cifra exacta no significa que el fenómeno no exista. Significa que todavía necesitamos mejores instrumentos para medirlo.
¿Puede Perú ir más allá de la frontera?
Tacna
demuestra que Perú ya participa en este movimiento.
La
pregunta es si puede pasar de un mercado fronterizo a una oferta capaz de
atraer pacientes desde otros mercados internacionales.
Para
conseguirlo no bastaría con promocionar tratamientos a menor precio. Un destino
que quiera desarrollar el turismo médico necesita conocer mejor el
comportamiento de sus pacientes internacionales:
- ¿De dónde proceden?
- ¿Qué tratamiento buscan?
- ¿Cuánto gastan durante su
estancia?
- ¿Cuánto tiempo permanecen en
el destino?
- ¿Viajan acompañados?
- ¿Cuántas veces necesitan
regresar para completar el tratamiento?
- ¿Cuánto de ese gasto termina
en hoteles, restaurantes, transporte y otros servicios locales?
Son preguntas que no corresponden únicamente al Perú. Cualquier país que busque desarrollar el turismo médico necesita contar con información de este tipo para conocer el verdadero tamaño y el impacto económico de la actividad.
En el
caso peruano, disponer de una medición más precisa permitiría determinar si la
atención odontológica representa principalmente un mercado fronterizo
asociado al flujo entre Chile y Tacna o si existen condiciones para
desarrollar una oferta internacional de mayor alcance.
Cuando la necesidad también mueve al destino
México,
Costa Rica, Colombia y Perú muestran cuatro realidades diferentes, pero comparten
una misma transformación.
El
paciente ya no necesariamente busca atención médica dentro de los límites de su
ciudad o de su país.
A veces
cruza una frontera para encontrarla.
Y cuando
lo hace, también utiliza transporte, alojamiento, restaurantes y otros
servicios.
La
necesidad de salud es el punto de partida.
El
destino aparece después.
En Ando
Conociendo, nos interesa precisamente mirar esos cambios que ocurren detrás
de las cifras tradicionales del turismo: nuevas formas de viajar, nuevos
servicios y nuevas conexiones entre los destinos y las personas que los
visitan.

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