Marco, Tucumán y los primeros viajes por Argentina a través del televisor
La llegada de los 30 periodistas turísticos del Fampress histórico de la OMPT a Tucumán despertó un recuerdo de infancia: aquel anime que, mucho antes
de viajar, me permitió conocer por primera vez Argentina.
Hay viajes que comienzan muchos antes de hacer una maleta. Algunos empiezan frente a un televisor.
Estoy siguiendo con atención el Fampress histórico de la OMPT, ese recorrido
de 23 días que lleva a 30 periodistas de 10 países por varias provincias
argentinas. La Plata, Buenos Aires, Jujuy, Salta y los lugares que todavía
están por recorrer forman parte de una experiencia que también me despierta
curiosidad.
Y no es la primera vez que sigo de cerca las actividades de la organización mundial de periodismo turísticos (OMPT) en Argentina. En anteriores
ocasiones también estuve atento a los congresos y eventos realizados en el
país, esperando leer, mirar y conocer un poco más de aquellos lugares a través
de las experiencias de periodistas y profesionales del turismo.
Pero esta vez ocurrió algo distinto.
Durante varias horas quedó dando vueltas en mi mente y corazón una
pregunta ¿Qué era aquello que me inquietaba al leer el nombre de Tucumán? No
encontraba la respuesta, hasta que finalmente apareció un recuerdo.
Era Marco.
Y con él, aquella escena que durante tantos años había quedado guardada
en un lugar que había olvidado, pero estaba marcada como “especial” en mi
memoria: su llegada a Tucumán y el encuentro con su madre.
Anna había emigrado a Argentina para trabajar y ayudar económicamente a
su familia en Italia. Después de no recibir noticias de ella, Marco emprendía
aquel largo viaje para encontrarla.
Y finalmente la localizaba en Tucumán, gravemente enferma, prácticamente
al borde de la muerte. La escena era desgarradora: Marco llega hasta ella, la
ve en ese estado y rompe en llanto. Su madre, debilitada y sin esperanza,
apenas podía reaccionar. Pero la presencia de su hijo le devuelve las
fuerzas para luchar y aceptar finalmente la operación que podía salvarle la vida.
Ese momento nos conmovió cuando éramos niños y, de pronto, tantos años
después, regresó con una claridad que no esperaba.
El recuerdo fue tan fuerte que terminó convirtiéndose también en tema de conversación en mi familia. Al hablar de Marco, volvimos a vivir juntos aquel encuentro con su madre, ese fragmento de la historia que tanto nos tocó el corazón de niños y que, sin saberlo, aún nos conmueve. Fue entonces cuando entendí por qué Tucumán me producía algo diferente. No era solamente una provincia dentro del recorrido del Fampress. Era el escenario de una historia que había formado parte de nuestra infancia y que, sin darnos cuenta, había dejado en nosotros una primera imagen de Argentina.
Argentina antes de conocerla
Recuerdo también aquella televisión en blanco y negro frente a la que
seguíamos la historia de Marco junto a mis hermanos.
Y estaba también aquella música.
"En un puerto italiano, al pie de las montañas…” . Bastaban esas primeras palabras y la melodía para acompañar a Marco en su viaje. Hoy, al recordarlas, regresan también aquellas escenas que seguíamos en familia y aquella Argentina que empecé a conocer mucho antes de imaginar que algún día podría recorrerla.
No recuerdo exactamente si en Perú lo transmitían una vez por semana o
todos los días. Lo que sí recuerdo es la emoción de seguir aquella historia y
la sensación de estar entrando en un mundo que, para nosotros, quedaba muy
lejos.
A través de Marco conocimos nombres de ciudades, paisajes y lugares de Argentina.
Era una historia animada, pero para un niño podía convertirse
también en una primera ventana hacia un país que parecía estar al otro lado del
mundo.
Quizá por eso, cuando comencé a seguir la ruta del Fampress, sentí una
curiosidad especial por conocer los lugares que visitarían mis compañeros. No
solamente las grandes ciudades, sino también aquellos pueblos y rincones que
aparecen en el camino y que muchas veces son los que terminan dejando las
historias más interesantes.
Tucumán, entre la memoria y la realidad
Claro que soy consciente de que aquellas imágenes no pueden compararse
literalmente con el Tucumán de hoy. Han pasado muchas décadas, los espacios se
han transformado y las ciudades se han modernizado.
La historia de Marco nació en la literatura. Edmundo De Amicis publicó De los Apeninos a los Andes dentro de la novela "Corazón" (pág. 128 al 147), y décadas después aquella historia fue llevada a la televisión japonesa en el anime que muchos niños latinoamericanos conocimos simplemente como Marco. El anime fue producido en 1976, aunque la historia que recrea está ambientada a finales del siglo XIX. Por eso, las imágenes de Tucumán que aparecen en la serie deben entenderse como una recreación artística de aquella época, no como un registro documental del Tucumán de entonces.
Aun así, la producción incorporó referencias de Argentina de distintos
lugares del país. Tucumán forma parte explícita de esa secuencia narrativa y la
serie recoge diversos elementos asociados con el territorio y la cultura
Argentina.
Por eso resulta inevitable preguntarme cómo será el Tucumán que encontrarán los periodistas turísticos que forman parte de este Fampress.
En Tucumán, por ejemplo, el recorrido de los periodistas los llevará por
espacios que permiten acercarse a distintas dimensiones de la provincia: el
Parque 9 de Julio y el Museo de la Industria Azucarera, la Casa Natal de
Mercedes Sosa, la Casa Histórica de la Independencia, la Feria y el Paseo de la
Independencia, la Plaza Independencia y su entorno histórico, la Catedral de
Nuestra Señora de la Encarnación, la Iglesia San Francisco, la Casa de Gobierno
y el Teatro Mercedes Sosa.
También conocerán el monumento a la Libertad de Lola Mora y la estatua
de Mafalda en la plaza. El recorrido continuará fuera de la ciudad, con una
excursión al Cerro San Javier y El Cadillal.
Ese será el Tucumán que ellos conocerán y contarán desde sus propias miradas.
El antiguo Ingenio La Reducción, relacionado con la historia de Marco,
no forma parte de esta ruta. Pero su presencia en la historia que inspiró aquel
viaje literario hace que, al menos para mí, siga teniendo un significado
especial.
Ese vínculo quedó incluso recogido en una placa colocada allí el 28 de septiembre de 1958 por la colonia italiana de Tucumán. La inscripción estaba dedicada a Edmundo De Amicis y recordaba al pequeño Marco, señalando que en ese ingenio había encontrado y salvado a su madre. Un pequeño testimonio que, décadas después, mantiene viva la conexión entre aquella historia literaria y este lugar de Tucumán.
Ahora solo queda esperar qué Tucumán encontrarán mis compañeros y qué
nuevas historias traerán de allí.
Una Argentina por descubrir
Ahora tengo la posibilidad de acercarme a cada uno de estos lugares de
otra manera: a través de las historias, fotografías y las experiencias de mis
compañeros durante este Fampress histórico.
Quiero conocer cada lugar de Argentina que forme parte de su recorrido, descubrir qué encontraron en ellos y, de alguna manera, viajar también a través de sus relatos.
Porque una ciudad puede ser más que una plaza, un museo o un paisaje.
También puede ser la historia que alguien cuenta después de haber estado allí,
aquello que una fotografía consigue transmitir o esa pequeña experiencia que
hace que un lugar permanezca en la memoria.
En mi caso, Argentina llegó primero a través de una historia animada.
Ahora vuelve a aparecer de la mano de colegas que viajan por el país y que, con
sus cámaras, sus notas y sus propias experiencias, van mostrando una Argentina
diferente para cada mirada.
Por eso estoy atento a este trayecto. No solo por el interés que
despierta un Fampress de estas dimensiones, sino también porque cada historia
puede acercarme un poco más a lugares que todavía no conozco.
Y Tucumán tiene, además ese pequeño puente con nuestra infancia: Marco, su búsqueda y aquel encuentro con su madre que tantos nos conmovió.
Quizá esa sea una de las cosas más bonitas de viajar: descubrir que
algunos lugares comienzan a acompañarnos mucho antes de llegar a ellos.
A mí me pasó con Argentina.
Primero apareció en una pantalla.
Después quedó en la memoria.
Y ahora, muchos años más tarde, vuelve a aparecer a través de las
historias de quienes la visitan.
Desde Ando Conociendo, seguiré atento a este recorrido.
¿Cuál fue tu primer viaje sin salir de casa?
¿También conociste Argentina, Tucumán u otro lugar del mundo a través de
una serie, una película o un libro durante tu infancia?
Cuéntanos ¿Cuál fue ese primer viaje que hiciste sin salir de casa?

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